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Trucos de cocina para una dieta saludable

Cambia algunos de tus hábitos a la hora de preparar los alimentos es una de las maneras primordiales de tener una vida más saludable.

La alimentación es una de las maneras primordiales de tener una vida más saludable, cambia algunos de tus hábitos a la hora de preparar los alimentos y ayuda a tu familia a conservar su salud:

En vez de cocinar todo con aceite, opta por los alimentos asados, al horno, a la parrilla, a la plancha, al vapor o hervidos. Evita al máximo empanizar o freír; si lo consideras necesario usa aceite de oliva, soya, girasol o maíz.
 


 

Prefiere las presentaciones en spray, con los que podrás reducir hasta 5 kilógramos en tu alimentación de un año. Si lo comparamos con el aceite líquido, una cucharadita representa un total de 45 kilocalorías, mientras que en aerosol contiene sólo 14.4 kilocalorías, o sea un 60% menos contenido calórico. Además con este tipo de aceites puedes llegar a consumir y ensuciar menos.

Para hacer una carne o pechuga asada vierte limón en las piezas, luego especias de sal y ajo o sal y cebolla. Listas para ponerla en el sartén. Esto evitará que se pegue y uses aceite de más.

Es una costumbre que se ha transmitido de generación en generación: utilizar la piel del pollo en el caldo o las sopas para darle sabor, pero ésa es la parte del pollo con más grasa, así que mejor evítala. Retira la piel de manera sencilla con un trapo limpio o una servilleta de papel para evitar que se resbale y puedas jalar consistentemente.
 

 

Transforma tu manera de cocinar a una que vaya más de acuerdo a tu deseo de cuidar a tus seres queridos. Ayúdate de estos trucos.

Si para ti no hay otra manera de cocinar caldos y sopas que con la piel del pollo, al menos elimina la grasa que se concentra en la superficie de éstos, con un separador de grasa o simplemente con un cucharón.
Modera el uso de sal, es mejor utilizar sal de grano o de mar. Para darle sabor a tus comidas opta por las especias como el curry, pimienta, nuez moscada, canela, azafrán, clavos de olor o pimiento rojo molido; también puedes utilizar hiervas de olor: perejil, tomillo, albahaca, orégano, laurel, romero y cilantro. (Descubre otros trucos para una buena alimentación)

 


 

Tanto en tu consumo individual como a la hora de preparar los alimentos, prefiere los productos bajos en grasa: leche, crema, quesos blancos (excepto el queso crema, y los quesos amarillos porque son procesados), yogurt, atún en agua, etc.