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Razones por las que te estancas en tu entrenamiento

Esta es una importante razón por la cual tu progreso se detiene.

Evita estas situaciones y no detengas tu progreso.

Es muy común que si tenemos al menos 6 meses entrenando empezamos a notar que nuestro cuerpo muestra un estancamiento. Esto quiere decir, que nuestro cuerpo parece no responder a los estímulos del entrenamiento que le damos. Es frustrante darnos cuentas que ya no progresamos igual que cuando éramos novatos y de repente parece que no daremos el siguiente paso.

 

Si has pensado que ya no progresas aun cuando te sigues esforzando y no lo ves reflejado este artículo es para ti.

 

SIGUES HACIENDO LA MISMA RUTINA

 

Esta es una importante razón por la cual tu progreso se detiene.

 

Siempre que inicias un entrenamiento nuevo tendrás buenos resultados y esto se debe a que le estas dando a tu cuerpo un estímulo diferente. Por ejemplo, si el día de cardio, corrías en la cinta durante 40 minutos, esto te servirá por algunos meses, sin embargo el cuerpo se adaptará a realizar ese tipo de cardio continuo y para poder seguir quemando lo que quemaba en 40 minutos ahora tendrás que hacerlo en 60 minutos, ¿lo ves?...

 

¿Qué puedes hacer?

 

Si antes hacías cardio continuo, es cambiar al cardio de alta intensidad en intermitencias, es decir, esos 40 minutos fracciónalos y haz ejercicios de corta duración con corta recuperación, que el total del entrenamiento sea de 40 minutos. Vas notar una gran diferencia y eso lo puedes medir fácilmente con un pulsómetro (monitor de ritmo cardiaco). Esto se aplica también al entrenamiento de fuerza, cambia tu rutina siempre, sobre todo cuando notes que a los desafíos físicos que le das a tu cuerpo son sumamente fáciles de realizar.

 

 

ALIMENTACIÓN

 

Una razón más por la cual sigues estancado se basa en el control de lo comes, con respecto a cantidades necesarias para vivir y necesarias para tus metas (subir músculo, bajar grasa, etc.). Este fantasma del ‘efecto Plateau’ te perseguirá.

 

¿Qué puedes hacer?

 

Tienes que hacer el trabajo duro en la cocina. Sabes bien que la parte fácil es la de entrenar rigurosamente y hacer tus rutinas, pero esa parte en la que debes manejar tu alimentación es en la que más debes trabajar. Por lo tanto debes ir por metas específicas, es decir, hacer tu plan de alimentación enfocado solo a una cosa, por ejemplo, bajar grasa. Si quieres bajar grasa necesitas una dieta hipocalórica y aquí debes tener claro que difícilmente aumentarás músculo. Al principio cuando eres novato bajas y subes músculo fácilmente pero esto deja de suceder cuando ya eres intermedio o avanzado. Entonces enfócate a alimentarte para bajar o subir músculo.

 

NO RESPETAS LOS DESCANSOS

 

Muchas veces caemos en el error de descansar de más o descansar poco. Si entrenas muy duro, por ejemplo tu día de pecho, y no descansaste lo suficiente no vas a tener el rendimiento que esperas, ya que te sentirás cansado y frustrado por no poder hacer un entrenamiento de calidad. El otro lado de la moneda es que si descansas de más, por ejemplo, vas un lunes y dejas dos días seguidos sin entrenar, incluso tres días, pierdes no solo la progresión sino la motivación. Esto sucede mucho cuando tenemos que hacer viajes de trabajo o vacaciones familiares. Entrenamos muy duro uno o dos días y le damos demasiado descanso al cuerpo.

 

¿Qué puedes hacer?

 

Organizar tus entrenamientos de manera que si ya sabes que el martes toca cardio y no puedes ir al gimnasio busca otra alternativa como ir a correr al parque o desempolvar tu bicicleta y cumplir con tus minutos de cardio. En el caso de que te pierdas un día de pierna en el gimnasio recuerda que la mejor máquina que puedes usar es tu cuerpo. Entonces organiza una sesión exprés donde puedas realizar diferentes tipos de sentadillas, desplantes, elevación de cadera en el piso y elevación de talones, así al menos te sentirás bien mentalmente por haberte ejercitado y tu cuerpo recibirá un estímulo diferente, aunque no estés cargando la barra y las mancuernas.