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Qué comer si te ataca el hambre antes de ir a dormir

Los ataques de ansiedad poco antes de ir a la cama son más frecuentes cuando la jornada ha sido agotadora, pues el cuerpo espera una 'recompensa'

Lo ideal es no comer nada en las tres horas anteriores a meterse en la cama, pero sabemos que la vida real está muy alejada de semejantes utopías. A altas horas de la noche el estómago ruge y no siempre se le puede hacer callar con una infusión relajante. A veces el cerebro quiere algo para masticar y te pone delante de la nevera o te hace abrir un paquete de patatas a medianoche.

 

 

Kelly Allison, directora del Centro de Peso y Trastornos de la Alimentación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania apunta que elegimos los elementos más calóricos cuando estamos cansados después de un largo día de trabajo pues la justificación es que lo consideramos una recompensa bien merecida. Así que cuando el estómago protesta en las tres horas anteriores a irnos a la cama, esas en las que no se recomienda comer para evitar malas digestiones y sueños alterados, en lugar de sufrir o de elegir mal lo que comemos debemos buscar el alimento adecuado.

No todos los expertos creen que sea una mala idea comer algo antes de dormir. Por ejemplo, un estudio de la Universidad Estatal de Florida, afirma que consumir 150 calorías de proteínas 30 minutos antes de acostarse ayuda al desarrollo muscular, a controlar el apetito por la mañana, a estimular el metabolismo y a recuperarse de los entrenamientos duros en el gimnasio.

 

 

Pero estos beneficios solo tienen lugar si se escogenproteínas de alto valor biológico (carne, pescado, huevos, leche, queso o yogur), que aseguran su absorción y biodisponibilidad en el organismo.

El estudio de la Universidad de Florida demuestra que en personas sedentarias esas 150 calorías ingeridas antes de dormir no son beneficiosas porque producen picos de insulina y glucosa en sangre que, con el tiempo, pueden causar la acumulación de grasa, y favorecer el desarrollo de diabetes. En cambio, estos picos de insulina desaparecen en las personas que hacían ejercicio tres veces por semana porque "tienen un gasto calórico extra y mantenido por su actividad". Las personas que no son sedentarias y realizan actividad física de forma habitual son las que se benefician de comer algo de proteína antes de dormir porque al tener más más muscular su metabolismo basal es más acelerado.

 

 

El sueño es el único momento del día en que no necesitamos energía, pues el cuerpo se concentra en la reparación y renovación celular, una actividad que se puede estimular con un tentempié de proteínas antes de dormir.

En resumen, si esta noche te ves otra vez delante de la nevera elige comer proteínas. Por ejemplo, un yogur desnatado, un vaso de leche (también desnatado), unas lonchas de pavo o jamón cocido o una ración de queso no demasiado grande.