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Bmw M2 Dkg

Ser el más pequeño de la gama M no hace al M2 el menos deseable en su renombrada familia. El sucesor del memorable 1M Coupé llegó a nuestras manos en primicia para México.

La imagen de pequeño monstruo es una de las muchas razones para emocionarse con el M2. Tal como en el 1M Coupé, que va para futuro clásico e incluso ya se está valorando en el mercado del usado, este nuevo miembro de la división Motorsport toma como base a uno de los pocos BMW que no ha caído en el gigantismo contemporáneo, dotándosele con una prudente dosis de esteroides y una pizca de maldad que ya se anticipa en sus profundas modificaciones aerodinámicas. Los infaltables cuatro escapes cierran las más anchas caderas y una enojada defensa frontal que no solo refrigera mejor el turbo de doble fase, el motor y los frenos, pues de paso grita “quítate” a cualquier desprevenido que lo vea llegar por el retrovisor. 

 

 

Tanto carácter se centra en su mayoría en el conocido propulsor N55 de seis cilindros en línea, intervenido electrónica y físicamente con el fin de ser más robusto, poderoso y con un comportamiento único en este modelo. Los M3 y M4 prestan sus ejes y partes de la suspensión, y la caja automáticaSteptronic se reemplaza por una más radical DKG o DCT robotizada de doble embrague, otra herencia de los hermanos mayores. No olviden los frenos: cuatro enormes discos ventilados y, cómo no, perforados, de 380 milímetros adelante y 370 atrás, llenando con gracia los rines de 19 pulgadas.

Componentes para hacer correr a autos grandes puestos en algo pequeño (no más de 4.5 metros de largo) y que apenas supera los 1,500 kilos en báscula… 85 menos que el último M4 que probamos para ser más exactos, ¿cierto que suena bien? Pueden apostar que sí, y no únicamente en el papel.

 

 

Tanta ingeniería no basta si las sensaciones al volante no están ahí para respaldar los números. Al final un auto apasionante de ver también tiene que serlo al manejarlo, más cuando las expectativas van a ser, naturalmente, altas.